No me dejes la llave de tus recuerdos

miércoles, 26 de enero de 2011

Bendito el lugar y el motivo de estar ahí
bendita la coincidencia.
Bendito el reloj que nos puso puntual
ahí bendita sea tu presencia.

Benditos ojos que me esquivaban,

simulaban desdén que me ignoraba

y de repente sostienes la mirada.

Bendito Dios por encontrarnos


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